Caso
Del piso del evento al funnel digital: kiosco AI y QR con atribución
Operamos un kiosco con avatar conversacional 7 días en un torneo de golf y cosimos cada lead a su promotor con QR y un ledger de eventos.
Un torneo de golf. Siete días. Cientos de conversaciones frente a tu stand. El lunes siguiente, la pregunta que casi nadie en marketing puede responder: ¿cuáles de esas conversaciones se volvieron citas, y gracias a quién?
Sí se puede atribuir cada lead de un evento físico a la persona exacta que lo generó, y seguirlo hasta la cita agendada. Lo hicimos para una cadena hotelera internacional con resorts en el Caribe: un kiosco táctil con un avatar que conversa en tiempo real recibió a los jugadores durante los siete días del torneo, y cada promotor en el campo llevaba su propio código QR. Al escanearlo, el sistema cose el recorrido completo del prospecto —web, lead, llamada, WhatsApp, cita— en un ledger de eventos que nadie puede maquillar después. Ese registro es la base de algo más interesante que el evento mismo: un modelo donde se paga por lead medible, no por promesas de visibilidad.
El reto: los eventos son el hoyo negro de la atribución
Las marcas gastan fuerte en activaciones presenciales y miden casi nada. El formato clásico: promotores repartiendo volantes, un QR genérico impreso en un banner, y una caja de datos que alguien captura a mano el miércoles. Cuando una cita se agenda dos semanas después, la respuesta a "¿de dónde salió este cliente?" es "del torneo". Eso es todo.
Con ese nivel de ceguera no puedes premiar al promotor que sí vende, ni saber qué mensaje funcionó, ni negociar un esquema de cobro serio. Nuestra postura: una activación que no deja rastro digital no es marketing, es catering con logo.
La solución, en tres actos
Acto uno: el check-in que te saluda por tu nombre. El jugador se acerca a la pantalla y el avatar le da la bienvenida y conversa con él en tiempo real; nada de videos pregrabados con botones. El registro del torneo dice "G. Sánchez Rdz." y el jugador dice "Memo Sánchez": el fuzzy matching de nombres lo encuentra y el check-in fluye sin que intervenga un humano con tablet. En la misma pantalla, el leaderboard del torneo en vivo. Ese detalle hizo el trabajo pesado: la gente regresaba al kiosco a checar posiciones, y cada regreso era otra conversación.
Acto dos: un QR con nombre y apellido. Cada promotor del equipo llevaba su propio código, no el de la marca. Escanearlo no abre "la página": abre un journey firmado desde el primer segundo por la persona que lo provocó.
Acto tres: el ledger que no olvida. Todo lo que pasa después del scan —la visita a la landing, el formulario, la llamada, la conversación de WhatsApp, la cita agendada— queda escrito como un evento encadenado al scan original. Sobre esa misma base corrimos pruebas A/B/C de la experiencia digital, con asignación ponderada: nosotros decidimos qué porcentaje del tráfico ve cada variante, y el ledger dice cuál convierte.
Cómo se construyó
Pipeline propio, de punta a punta. No describimos la maquinaria en público —política de casa—, pero hay tres cosas verificables en campo: el kiosco operó los siete días del torneo en condiciones de evento real, el avatar respondía en tiempo real, y la atribución no dependía de que ningún promotor "se acordara" de reportar nada. El sistema registra; las personas venden.
Qué quedó al final
Para el cliente, algo raro en eventos: cero discusiones sobre de quién fue cada cita. El ledger lo dice, evento por evento. Para nosotros, la validación de la pieza que más nos importaba: con atribución confiable a nivel promotor, cobrar por lead medible deja de ser un acto de fe y se vuelve una lectura de datos.
No publicamos métricas de negocio de nuestros clientes. Lo que sí es nuestro y comprobable: siete días de operación continua, check-in conversacional con resolución de nombres imperfectos, atribución individual por promotor y tres variantes de experiencia corriendo en paralelo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un kiosco con avatar conversacional? Una pantalla táctil donde un avatar conversa con el visitante en tiempo real, no un menú con botones. En este caso hacía el check-in del torneo, resolvía nombres mal capturados con fuzzy matching y mostraba el leaderboard en vivo.
¿Cómo funciona la atribución por promotor con QR? Cada promotor lleva un código QR único. El escaneo crea el evento de origen, y todo lo que el prospecto haga después queda ligado a ese promotor. Nadie tiene que reportar nada a mano.
¿Qué pasa después de que alguien escanea? Se abre una experiencia web y arranca el journey: lead, llamada, WhatsApp, cita. Cada paso queda como un evento en el ledger.
¿Esto sirve aunque mi evento no sea de golf? Sí. El torneo puso condiciones exigentes —siete días, exteriores, gente de paso— y la mecánica es la misma para expos, ferias o activaciones de retail. Lo que cambia es el gancho en pantalla.
¿Tengo que cambiar mi CRM o mi proceso? No. Empezamos por el as-is: nos platicas cómo vendes hoy, de verdad, y conectamos la atribución a lo que ya usas. No replicamos tu proceso, lo mejoramos.
¿Qué tiene que ver esto con pagar por lead? Sin atribución confiable, un esquema de cobro por lead termina en pleito. Con un ledger de eventos, cada lead llega con su historia completa y el número se defiende solo.
¿Tienes un evento en el calendario?
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